Un regalo deja de ser un regalo cuando se convierte en exigencia o cuando su ausencia puede cambiar tu estado de humor. Es en ese momento donde lo que debiera ser agradecimiento ha dado paso a la necesidad.

Poco necesitamos para vivir y hacerlo, además, de forma feliz. No se trata solo de pensar “hay quien no tiene nada”, sino de no olvidar lo mucho que tenemos.

¿Necesitamos tanto?