A diferencia de otros entes, el ser humano tiene la capacidad de interponerse entre dos momentos que parecían inseparables: causa y efecto, estímulo y respuesta… y pasado y futuro.

Pocas cosas tienen tanta fuerza como la suma del pasado. Por esto, es necesario que hagamos un gran esfuerzo para reorientar las velas de nuestras acciones en función de nuestras metas, sea cual sea la dirección a la que nos llevase el viento que sopla desde atrás.