Lo reconozco: soy un ser humano.

Como, duermo, ando y hasta voy al baño cuando lo necesito. Hago feliz a quien está a mi lado, pero también -y la mayoría de veces sin quererlo- puedo hacer daño.

Sí, soy un ser humano. Río, lloro, me estremezco, me enrabieto y siento celos. Tengo cosquillas si conoces dónde, sonrío por pequeñas cosas y pongo sonrisas que ocultan lágrimas.

Sí, soy un ser humano. A veces actúo por impulsos y yerro. Por sobrevivir me camuflo en máscaras que no me pertenecen y caigo cuando más quiero subir. Sí, soy un ser humano.

Fallo, pero nunca cuando te miro a los ojos y te digo que te quiero. Y sigo fallando, pero nunca fallo cuando me equivoco, ni acierto si no estás.

Fallo, ¡claro que fallo! Pero abrázame y hagamos que lo que ahora divide sea un sumatorio de dos que en uno se suman a la oportunidad.

Permíteme haber fallado, acierta a estar cuando falle y olvida quién lo hizo mal.

Por más que me miro, parece que sí, soy un ser humano. Y no es ninguna tontería, o, mejor dicho, y para ponernos a la altura de lo que viene, tema baladí, pues ni los grandes pensadores se han puesto de acuerdo:

El ser humano es una imagen de Dios (Antiguo Testamento).
El ser humano es una parte de la naturaleza (Presocráticos).
El ser humano es un pensamiento (Descartes).
El ser humano es una caña pensante (Pascal).
El ser humano es un animal corrompido (Rousseau).
El ser humano es un lobo para el hombre (Hobbes).
El ser humano es el ser que puede querer (Schiller).
El ser humano es el ser capaz de autodeterminación moral (Kant).
El ser humano es un momento de la evolución de la Idea (Hegel).
El ser humano es el ser al que la naturaleza ha abandonado a su libertad (Herder).
El ser humano es una cuerda entre el animal y el superhombre (Nietzsche).
El ser humano es el animal que puede prometer (Nietzsche).
El ser humano es el animal que puede decir no (Scheler).
El ser humano es el ser superior a sí mismo y al mundo (Scheler).
El ser humano es el animal que se engaña a sí mismo (Ernst).
El ser humano es un animal simbolizante (Cassirer).
El ser humano es un animal espiritual (Lavelle).
El ser humano es un animal que fabrica utensilios (Franklin).
El ser humano es un animal enfermo (Unamuno).
El ser humano es un animal inteligente (D’Ors).
El ser humano es el pastor del ser (Heidegger).
El ser humano es un ser que tiene la idea de la muerte (Lacroix).
El ser humano es deseo de ser Dios (Sartre).
El ser humano es un animal de proyectos (C. París).
El ser humano es un animal interrogante (K. Rahner).

Y entre tanto caos y tanta definición no sé si hay una correcta. ¿Acaso entonces yo no puedo fallar?  Permíteme fallar, permitídmelo, ¡permitámonoslo!, porque solo fallando puedo levantarme y decir que soy un ser humano, que te quiero, que he fallado y que sigamos.

Hasta a los más sabios se les puede buscar las cosquillas. Las mías ya sabes dónde encontrarlas.

Escrito por Marta Lamas.
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