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Reflexiones en la etiqueta: Libertad

¡Báilate la vida!

Desmaquilla esta vida “tuneada” y muéstrale quién hay detrás.

Exprime tus emociones, llévalas hasta el final. Atrévete a saltarte las normas, aunque sólo sea por una vez en tu vida. Siente esa adrenalina que secuestra tu conciencia y te permite hacer lo que “no se debe”. Vuelve a evocar recuerdos dormidos que te hicieron temblar, sacude las nubes de tus secretos y déjalos volar. – Sigue leyendo –

Sal con un valiente

No existe hombre tan cobarde como para que
el amor no pueda hacerlo valiente y transformarlo en héroe.
Platón

El mensaje es claro: sal con un valiente[1]. Esto no quiere decir que intentes, a ser posible, salir con un valiente, no. Quiere decir que salgas con un valiente. Con un valiente o nada.

Nadie debería enamorarse de alguien que, tras el tiempo suficiente, no sea capaz de decirte: “mi apuesta eres tú”. All in. Todo el mundo merece escuchar, al menos, un “¿sabes qué?, me la juego contigo”. – Sigue leyendo –

No tengas nada, experiméntalo todo

– No sabía que el señor Kane coleccionara diamantes.
– No, colecciona a una persona que colecciona diamantes.
Ciudadano Kane.

De todos los miedos que existen, el más estúpido es temer la felicidad.
Cuando estamos abajo, aunque no nos guste, sabemos que todo lo que venga será mejor. Justo al contrario de lo que ocurre cuando estamos arriba. En temas de satisfacción, nos gustan más las escaleras que los toboganes. Aceptar que el siguiente paso puede llevarnos a una zanja o a un escalón es la primera premisa para no quedarnos bloqueados y atrevernos a caminar. 

Si bien en la adversidad nos sentimos más desdichados, en la dicha nos sentimos más vulnerables. Como escribe Brené Brown, “es más fácil vivir en la decepción que sentirse decepcionado. Te sientes más vulnerable cuando entras y sales de la decepción que cuando tienes en ella tu campamento permanente. Sacrificas la dicha, pero sufres menos”. Lejos de disfrutar cuando todo va viento en popa -y a toda vela- , nos preocupamos por si deja de soplar y nos quedamos en medio de la mar. – Sigue leyendo –

Serendipia

Desde el 17 de Octubre ya está disponible la 23ª Edición del Diccionario de la Real Academia Española y, con él, una de las palabras más bonitas e inspiradoras: serendipia.

Con independencia del significado que formalmente se le otorgue,  serendipia es una palabra “mágica” que nos transporta a un mundo de predestinación donde acontecen cosas maravillosas tan inesperadas como deseadas en algún lugar oculto dentro de nosotros.

Serendipia para los científicos es, por ejemplo, el descubrimiento de la penicilina -un regalo en un descuido de Fleming-, o el hallazgo de la Viagra al buscar solución a una angina de pecho, o el descubrimiento de América… Pero cada vez más gente identifica en su día a día la serendipia como esa casualidad favorable que se manifiesta a veces al conocer a un amor, un amigo, encontrar un trabajo… Una situación que parece “caída del cielo”, como si el universo te señalase con su dedo. – Sigue leyendo –

10 cosas que los jóvenes no deben olvidar al mirar al futuro

… Y que los ‘mayores’ no deberían olvidar.

La juventud es la etapa de la diversión, pero también es la de la incertidumbre, las dudas, los desamores y la consolidación de la personalidad. Sufrir y disfrutar, ¡no está nada mal!

Estamos en un cambio de paradigma que afecta a todos los estratos de la cultura: desde la forma de afrontar la vida laboral hasta la forma de relacionarse con amigos y parejas… Las reglas han cambiado y, sin embargo, las presiones de la propia cultura y generaciones mayores siguen presionando en ocasiones con la “certeza” de saber qué es lo mejor y lo correcto.

Estas voces externas son a veces guías, pero otras, lejos de servir de faro, arrojan una sombra sobre la luz que cada uno lleva dentro, desviándolo de lo que de verdad vale la pena. 

Por esto, dejamos aquí 10 consejos que pueden ayudar al joven a tomar decisiones con la calma de que lo único que importa es que sean ellos mismos y que hagan lo que hagan, sea desde el corazón. – Sigue leyendo –

Tú mandas

A diferencia de otros entes, el ser humano tiene la capacidad de interponerse entre dos momentos que parecían inseparables: causa y efecto, estímulo y respuesta… y pasado y futuro.

Pocas cosas tienen tanta fuerza como la suma del pasado. Por esto, es necesario que hagamos un gran esfuerzo para reorientar las velas de nuestras acciones en función de nuestras metas, sea cual sea la dirección a la que nos llevase el viento que sopla desde atrás.

No te pongas metas

No te pongas metas, establece una dirección o, mejor, un sentido.

No te pongas metas, define tu causa. La meta es un fin; la causa, eterna.
Recuerda la Física: de toda fuerza deriva una dirección y un sentido; a toda fuerza le sigue un inercia. Si llegas a la meta, si te detienes, significa que acabó tu fuerza.

No uses un mapa, usa una brújula. No persigas una ‘X’ marcada en el valle, sigue una flecha que traspase las montañas.
Fija tu Norte y dirígete a él. Esto no quiere decir que un día vayas a llegar al lugar donde digas “este es el Norte” (hasta las brújulas se vuelven locas si así ocurre), no existen las garantías. Es como la línea del horizonte, inalcanzable, o como una cinta de correr, imparable.
Solo corre dirección a tu Norte y, aunque nunca lo alcances, sí que podrás medir la distancia que te separa del Sur del que partiste y esa, amigo, será tu proeza.

No quieras ser alguien concreto, no te limites. Acepta el maravilloso reto de descubrir quién puedes llegar a ser.

No te pongas metas, porque puede que llegues. Llegar es bueno, claro que sí, pero si trabajas con un sentido es posible que lo superes, y eso es excelente.

No te pongas metas, porque la felicidad está en el camino. Pon bajo tus pies una cinta de correr o mira siempre al frente, pues nadie avanza más que quien con cabeza alta persigue el horizonte.

No quieras ver si llegas a ser lo que te propusiste. Eso, además de limitarte, angustia. Esfuérzate, dalo todo. No quieras ser alguien concreto, no te limites. Acepta el maravilloso reto de descubrir quién puedes llegar a ser.

El sentido de la vida es vivir con sentido. Perderlo, morir.

La palabra más chula del diccionario

Sabemos que nuestra interpretación de las cosas es subjetiva. ¿Qué de lo que vemos o pensamos podríamos asegurar que es verdad y nada más que la verdad?
Nuestro entendimiento moldea el mundo condicionado por innumerables filtros (unos conscientes y otros inconscientes) hasta hacerlo propio.

Más que con verdades, funcionamos con creencias. Trabaja no porque sean ciertas, sino porque sean buenas y, sobre todo, porque sean tuyas.

Como ocurre con la palabra ‘nimio’, lo que para unos es ‘insignificante y sin importancia’, para otros puede ser ‘excesivo o exagerado’.

El consuelo de vivir sin certezas está en la oportunidad de crearnos la mejor de las fantasías. Como en el diccionario, podemos a cada momento elegir acepción. Siempre hay una que se usa más, pero eso no quiere decir nada. Elige bien.

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