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Reflexiones en la etiqueta: Felicidad

Y tu vida… ¿de qué va?

Admiro a las personas que tienen una historia. No momentos, sino una historia.
Es importante que distingamos esto, pues una historia se compone de momentos, pero no todos los momentos hacen una historia. Estas personas me parece que tienen vidas fascinantes. Siempre están haciendo algo y siempre tienen algo que contar. Suelen hablar acelerados y los ojos les brillan como si sus retinas no fueran espejo de la luz de fuera sino ventana a la luz que hay dentro.

Y tu vida… ¿de qué va?

El ser humano está hecho para sobrevivir, no para ser feliz. Eso lo sabemos. Para lo primero estamos programados; para lo segundo hay que hacer un pequeño hackeo. Quien quiera entrar en el juego de la felicidad y aspirar a sus frutos, debe asumir ciertas responsabilidades no incluidas en el juego de sobrevivir. Una de ellas es la creación de sentido.

Lo que parece claro es que muy poca gente sabe de qué va su vida. ¿Cómo se llama tu película? ¿Cuál es tu causa? ¿Qué tiene en común todo lo que haces? ¿En torno a qué amor gira tu vida? Lo que haces, ¿suma para conseguir tu sueño? ¿Tienes un sueño?

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Yo aquí he venido a vivir

La felicidad no consiste en llenar nuestra
vida de años, sino los años de vida.
Jesús Sánchez Martos

Cuentan que cuando un antropólogo del Gobierno colonial belga llegó al Congo a principios del siglo XX y se encontró con una tribu de pigmeos, al ver en ellos unas personitas tan menudas, desnudas y alegres, les preguntó si se sentían hombres felices. Los pigmeos no supieron responder. La palabra felicidad no estaba en su vocabulario. No la necesitaban.

Pretender un consenso alrededor de la palabra felicidad es un imposible. Cada uno tiene su definición y ningún diccionario parece abarcarla. – Sigue leyendo –

Veintitodos

La decena de los 20 está llena de energía, de locuras, de experiencias, de besos, de alcohol y de orgullo. Pero también de miedos, incertidumbre, inseguridad y decepción. Seguramente sea la década en que ocurren más cosas y en la que conocemos al milímetro cada traviesa (¡qué nombre tan afortunado!) de la vía de una montaña rusa que no te devuelve al mismo sitio.

Estas son 29 de las lecciones que he aprendido hasta hoy, que cumplo 29:

(1) He aprendido que la única forma de disfrutar de las cosas es estar dispuesto a perderlas, que las armaduras te quitan golpes pero también caricias, que vivir con los brazos abiertos deja el camino igual de despejado al que te quiere partir la cara que al que te quiere dar un abrazo, y que no se puede optar a lo uno sin lo otro.

(2) He descubierto que hacen falta varios “no lo volveré a hacer” para no volverlo a hacer, (3) que la diferencia entre el número de errores y el número de disculpas se llama orgullo, (4) que las relaciones que más duran son aquellas en las que prefieres estar juntos a tener la razón (5) y que nunca es tarde para pedir perdón ni para dar las gracias a quien te cambió la vida. – Sigue leyendo –

No tengas nada, experiméntalo todo

– No sabía que el señor Kane coleccionara diamantes.
– No, colecciona a una persona que colecciona diamantes.
Ciudadano Kane.

De todos los miedos que existen, el más estúpido es temer la felicidad.
Cuando estamos abajo, aunque no nos guste, sabemos que todo lo que venga será mejor. Justo al contrario de lo que ocurre cuando estamos arriba. En temas de satisfacción, nos gustan más las escaleras que los toboganes. Aceptar que el siguiente paso puede llevarnos a una zanja o a un escalón es la primera premisa para no quedarnos bloqueados y atrevernos a caminar. 

Si bien en la adversidad nos sentimos más desdichados, en la dicha nos sentimos más vulnerables. Como escribe Brené Brown, “es más fácil vivir en la decepción que sentirse decepcionado. Te sientes más vulnerable cuando entras y sales de la decepción que cuando tienes en ella tu campamento permanente. Sacrificas la dicha, pero sufres menos”. Lejos de disfrutar cuando todo va viento en popa -y a toda vela- , nos preocupamos por si deja de soplar y nos quedamos en medio de la mar. – Sigue leyendo –

Un año juntos

El universo de lo sencillo cumple un año. Desde que el 14 de enero de 2014 se inauguró la nueva plataforma (web, TwitterFacebook y después canal Youtube), no ha habido otra cosa que una colección de momentos inolvidables por los que hoy solo os puedo dar las GRACIAS.

Gracias por vuestro incondicional apoyo y por creer junto a mí que un mundo basado en la sencillez, la ilusión y el optimismo es mucho más valioso.

Durante este año, hemos crecido de una forma que podría parecer impensable antes de comenzar esta aventura. Y lo mejor es que solo es el principio. – Sigue leyendo –

Hedonismo Vs Felicidad

En los felices días del verano, una cigarra alegre aprovechaba el calor cantando y bailando, mientras la sufrida hormiga no descansaba, en la búsqueda de comida que llevar a su casa.

La cigarra se burlaba de la hormiga y le decía:
– ¿No es más bonito gozar de la vida con bellas canciones,
 como yo hago, que trabajar todo el día como haces tú?
La cigarra y la hormiga.

Hedonismo y felicidad. Más que dos conceptos diferentes, son dos actitudes ante la vida diferentes.  – Sigue leyendo –

El experimento ‘Hola’

Un pequeño gesto puede ser el origen de una gran sonrisa. No hace falta colgarse de una farola boca abajo, pero sí una actitud amable.

Atrévete a hacer cosas nuevas, porque es la única forma de cambiar. Cuando nos enfrentamos a un contexto nuevo, nos volvemos abiertos, dispuestos a aprender y conocer. Una vez nuestro cerebro considera que ya ha aprendido “suficiente”, establece una respuesta programada (automatismos) y pierde de algún modo espontaneidad.

No esperes a que te den los buenos días para darlos, a que te sonrían para hacerlo tú, a que te hablen para responder. Da el paso, sé el primero. Lidera la sonrisa.

Un genial invento de Coca-Cola para vivir el momento

Hay quien dirá “el calor es calor y punto”. Pero cualquiera sabe que el calor de una chimenea nunca lo da una estufa. 

Las (ya no tan) nuevas tecnologías han producido grandes avances en la conexión entre personas y la reducción de distancias. Pero el calor de un abrazo no lo da lo virtual.

La mejora no es tener más opciones sin más, sino saber elegir entre tanto cuanto haya. Si no sabemos distinguir el momento adecuado para utilizar nuestros dispositivos, la evolución será un retroceso, y el objetivo inicial un mal (d)efecto secundario.

Ni los más modernos aparatos pueden darnos el don de la ubicuidad. O estás aquí, o estás allí, pero nunca en los dos lados. Porque estar en un lugar no tiene tanto que ver con lo físico como en el sitio en que fijas plenamente tu atención.

El que aprende a estar por completo en un lugar le tiene mucho terreno ganado a la felicidad.

Genial guiño de Coca-Cola.

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