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Reflexiones en la etiqueta: Esfuerzo

Un joven no se rinde

Si empiezas a conquistar Viena, conquista Viena.
Napoleón Bonaparte.

Si quieres que alguien no entre en un sitio, no pongas una señal de prohibido en la puerta, porque la curiosidad le hará llamar; pon una señal de callejón sin salida a 50 metros y se dará media vuelta.

Si hay algo que el hombre no soporta es la sensación de perder el tiempo. Aunque esta idea se maquilla de lógica, lo que en verdad provoca es la pérdida de los puntos más nobles. Los primeros 5 puntos de un examen se consiguen con más facilidad que los 5 últimos. Los 5 últimos requieren… ¡tiempo! Así es el camino a la excelencia.

En el cuadrilátero de la vida se pierden más combates por abandono que por KO. Tenemos un concepto equivocado de lo que significa pelear. Pelear no es usar todos nuestros tanques en un ataque, es aguantar toda la guerra; no es soltar nuestros mejores golpes, es no bajarse del ring; es caer y levantar, caer y levantar. Pensamos que luchar es comenzar con todas nuestras fuerzas: terminamos los estudios, mandamos CV’s a todos lados y creemos que ya lo hemos hecho todo; conocemos a una persona que nos gusta, sacamos nuestras mejores armas unas semanas y si vemos que no lo conseguimos, a por otra. “El mar está lleno de peces”, decimos. Cualquier cosa vale. Es justo ahí donde comienza el conformismo. – Sigue leyendo –

Gánate el ‘no’

Intenta convertirte no en una persona de éxito,
sino más bien en una persona de valor.
Albert Einstein.

Hay tres momentos clave en una decisión: dónde pones la coma, cómo usas el “es que” y qué pones detrás del pero. Si dices “lo quiero, pero es que es difícil” o “es difícil, pero es que lo quiero”.

Encontrar algo que te gusta de verdad es demasiado difícil como para vestirlo de excusas. O vas o no vas, pero no te andes con rodeos o intentos a medio gas. Un sueño es una pregunta de o no, es absurdo divagar.

Existe una frase que nunca me ha gustado a pesar de sus buenas y efectivas intenciones: “el no ya lo tienes”. No, el no no lo tienes, hay que ganárselo. No hacerlo sería no hacer justicia con quien sí que va, llama a la puerta, lo intenta y le dicen que no. Cautos y valientes están en lados diferentes de la raya. Hasta el fracaso hay que merecerlo. – Sigue leyendo –

Disfruta del vértigo

En la sociedad del vértigo, en vez de enseñarnos a disfrutar del camino, nos educan en las prisas por llegar. Alguien debería recordarnos que caer en picado ocurre, que lo contrario de fracasar es no haberlo intentado y que el destino no es a donde vas, sino a donde llegas. Intentarlo es fácil, eso podemos hacerlo todos; conseguirlo ya no lo es tanto. Por el camino se quedaron los que pensaron que vértigo es sinónimo de miedo.

Hay que sentir vértigo, del bueno, del que seduce, porque sentir vértigo no es asomarse a la incertidumbre y temer la caída: es experimentar atracción por la profundidad que se abre ante nosotros; es ser conscientes de que caer es posible. Porque el vértigo no es mirar hacia abajo y plantearte el fracaso, es levantar la cabeza y preguntarte cómo narices vas a subir tan alto, pero sabiendo que al llegar habrá valido la pena. – Sigue leyendo –

No me ligues, conquístame

Ahora que gusta mucho decir eso de “todos somos iguales” o “todos somos especiales” o “nada es mejor que nada”, yo digo no. Hay personas y personas.
Hay personas y personas porque hay elecciones y elecciones. Valga el destacado para diferenciar a esas personas en negrita de las, digamos, regulares; esas que, aunque sea en un rápido y diagonal golpe de vista, se te quedan retenidas en la memoria. Ser una persona subrayada se elige.

Siempre he creído que en la vida hay un listón, y que están los que pasan por debajo como en el limbo y los que pasan por encima haciendo un salto de altura.
En el amor, como en todo, hay primeras y segundas divisiones. Creo que nadie debería pasar de puntillas por el mundo cuando puede pisar fuerte. Allá cada uno. Y tú, ¿juegas en primera o en segunda? ¿Ligas o conquistas? – Sigue leyendo –

¿Por qué nos cuesta tanto conseguir lo que queremos?

A menudo nos quejamos de lo mal que van las cosas a nuestro alrededor, pero no nos paramos a pensar en la multitud de pequeñas casualidades que nos han traído hasta aquí ni cómo, incluso antes de nuestra concepción, tuvieron que darse muchas situaciones que hicieron de nuestro nacimiento algo mágico.

Desahogarse no está mal e incluso puede ser necesario, pero la queja continua termina siendo la excusa perfecta para no hacer nada. Si estás en este punto, siento decirte una cosa: aunque te parezca una putada, puedes elegir la vida que deseas. Y no solo tienes la oportunidad, sino la responsabilidad de hacerlo.

Entonces, ¿qué es lo que hace que nos cueste tanto conseguir lo que queremos? – Sigue leyendo –

Tu mejor CV es tu personalidad

Que nos pregunten ‘qué quieres ser de mayor’ y respondamos con una profesión dice mucho acerca de en qué nos hemos convertido. No se trata de una pregunta sobreentendida, sino de una sutil creencia de que somos lo que producimos.

Disponer de títulos académicos suele ser una decisión acertada y, en ocasiones, imprescindible. No obstante,  lo que realmente va a marcar la diferencia es tu forma de ser. Viajar, leer, escuchar, visitar centros culturales, conciertos, abrirse al amor, compartir con los amigos o ayudar a los demás puede resultar más enriquecedor que cualquier diploma y, sin embargo, es menos tenido en cuenta. Hay quien podría argumentar que todo  eso no es prioridad si buscas un trabajo –pues no se escribe  en el currículum-, pero la cara y los ojos no engañan: ya sea en un trabajo o en un bar, a las grandes personas todo el mundo las quiere cerca, – Sigue leyendo –

Vive de forma que te duela marcharte

 El hombre vive, el animal existe/
El hombre muere, el animal termina.
VV.AA/Enrique Rojas

Cuando se calcula la esperanza de vida no se tienen en cuenta los momentos que vivimos a medio gas. De ser así, sería mucho más corta. Es la diferencia entre existir o vivir, entre hacer de la vida un viaje llevadero o hacer de la vida un viaje espectacular.

Ante cada decisión, tenemos dos formas de plantarnos en el presente: como rácanos o ratillas que juegan a no perder su botín o como aventureros que buscan un tesoro en cada isla; con defensa de cinco o con tres delanteros y ataque por las bandas. – Sigue leyendo –

No seas tu plan B

Cuando alguien no se acaba dedicando a aquello que ama no se llama realismo, falta de recursos o imposibilidad: se llama conformismo.

Casi siempre la misma historia: niño con hambre de mundo y ambiciones se convierte en joven con sueño; joven motivado orienta sus primeros estudios a su sueño; joven menos joven termina estudios y envía CVs a empresas que colmarían sus aspiraciones; empresas en crisis o con muchas peticiones para un mismo puesto dicen no; joven desmotivado busca trabajo en lo que sea hasta que lo encuentra; joven empieza a ganar dinero y a comprarse cosas; joven olvida sueño. – Sigue leyendo –

Veintitodos

La decena de los 20 está llena de energía, de locuras, de experiencias, de besos, de alcohol y de orgullo. Pero también de miedos, incertidumbre, inseguridad y decepción. Seguramente sea la década en que ocurren más cosas y en la que conocemos al milímetro cada traviesa (¡qué nombre tan afortunado!) de la vía de una montaña rusa que no te devuelve al mismo sitio.

Estas son 29 de las lecciones que he aprendido hasta hoy, que cumplo 29:

(1) He aprendido que la única forma de disfrutar de las cosas es estar dispuesto a perderlas, que las armaduras te quitan golpes pero también caricias, que vivir con los brazos abiertos deja el camino igual de despejado al que te quiere partir la cara que al que te quiere dar un abrazo, y que no se puede optar a lo uno sin lo otro.

(2) He descubierto que hacen falta varios “no lo volveré a hacer” para no volverlo a hacer, (3) que la diferencia entre el número de errores y el número de disculpas se llama orgullo, (4) que las relaciones que más duran son aquellas en las que prefieres estar juntos a tener la razón (5) y que nunca es tarde para pedir perdón ni para dar las gracias a quien te cambió la vida. – Sigue leyendo –

La vida como aventura

(Inconmensurable discurso de Antonio Banderas para recoger el premio Goya de honor. Éxito, esfuerzo, motivación, gratitud, pasión y humildad en cada frase. Inmejorable).

“Todo lo que tengo se lo debo a mi profesión, a la que preferiría denominar vocación. Pero, mucho más importante que esto, no es tanto lo que tengo sino lo que soy.

La vida como una aventura, o quizás como un juego. Siempre me ha gustado la palabra jugar, incluso para definir mi tarea como actor, director o productor. Esto debe servir para revelar la verdadera naturaleza de quien ahora les habla. Decía mi paisano más ilustre, Don Pablo Picasso, que “venía de lejos, pero era niño”. Pues eso, niño. Un chavea de Málaga.

Si desde esa butaca pudiese observar a ese otro yo llamado Antonio Banderas, premio en mano, habría que reconocer que el que está aquí subido no solo me pertenece a mí, sino a mucha gente: a todos esos que le fueron añadiendo trozos de vida, piezas de un puzle de distintos colores y formas; a todos esos ojos que me marcaron un camino, todas esas bocas que hablaron palabras sabias, esas almas que me acompañaron hasta donde hoy estoy, hasta este mismo escenario. Todos ellos soy yo y, de alguna manera, yo también soy ellos. Si miro hacia atrás, me veo viejo, pero si echo la vista hacia adelante, me siento muy joven. – Sigue leyendo –

Método Polo: El pingüino que llegó a conquistar sus sueños

Hay pingüinos que tienen muchas agallas. Algunos más que nosotros.
Esta es la historia de Polo, un pingüino del Polo Sur que no soportaba el frío y soñaba con pasar el resto de sus días en una playa paradisiaca.

No sabía cómo lo lograría, ni los detalles del viaje. Improvisaría sobre la marcha. Solo sabía que lo deseaba tanto que nada le frenaría.

Este divertidísimo corto pertenece a una escena de la película de Disney Los tres caballeros, de 1944.

Lo que el artista necesita

“No cuestiones su compromiso con la misión. No sirve de nada que le sugieras amablemente al artista que se busque un trabajo diario para llegar a fin de mes, o rendirse, o sentar la cabeza, o bajar el listón. El artista piensa en esto todos los días, y no necesita que le recuerdes que puede sacrificar su vida y su sueño por un empleo mejor para poder permitirse más lujos y cachivaches industrializados.

Cuando haya finalizado el trabajo, no cuestiones las tácticas, sobre todo si no te pregunta. El momento de devanarse los sesos para encontrar la mejor manera de interactuar con el mercado es mientras se está creando el arte, no cuando ha fracasado. Por otra parte, es perfectamente adecuado que le preguntes al artista si quiere hablar sobre cómo aumentar las probabilidades de que su público entienda mejor su arte. – Sigue leyendo –

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