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Reflexiones en la etiqueta: Educación

Queridos padres:

Cuando mis hijos eran pequeños, solía jugar a un juego con ellos.
Le daba una ramita a cada uno y les decía: “rompedla”.
Podían hacerlo, era muy fácil. Luego les decía:
“atadlas todas juntas y tratad de romperlas”. No podían.
Entonces les decía:
“esas ramas juntas es la familia”.
Una historia verdadera.

Queridos padres,

Estoy bien. Sé que estáis preocupados y que, en el fondo, es algo incluido en la suerte de ser padres. Siempre habéis querido lo mejor para mí y buscado mi felicidad, y sé bien que todo cuanto habéis hecho ha nacido desde la mejor de las intenciones. Ahora, con la mejor de las mías, me gustaría pediros algo más

Quiero que me queráis como soy, que me apoyéis y que me acompañéis en mis decisiones. El mundo ya tiene demasiadas complicaciones como para luchar también contra vosotros. Os quiero a mi lado y de mi lado.

Sois el espejo en que me miro cada día y quiero ver en vosotros lo que vosotros queréis ver en mí. Quiero ver valentía, quiero ver felicidad, quiero ver amor. – Sigue leyendo –

Gánate el ‘no’

Intenta convertirte no en una persona de éxito,
sino más bien en una persona de valor.
Albert Einstein.

Hay tres momentos clave en una decisión: dónde pones la coma, cómo usas el “es que” y qué pones detrás del pero. Si dices “lo quiero, pero es que es difícil” o “es difícil, pero es que lo quiero”.

Encontrar algo que te gusta de verdad es demasiado difícil como para vestirlo de excusas. O vas o no vas, pero no te andes con rodeos o intentos a medio gas. Un sueño es una pregunta de o no, es absurdo divagar.

Existe una frase que nunca me ha gustado a pesar de sus buenas y efectivas intenciones: “el no ya lo tienes”. No, el no no lo tienes, hay que ganárselo. No hacerlo sería no hacer justicia con quien sí que va, llama a la puerta, lo intenta y le dicen que no. Cautos y valientes están en lados diferentes de la raya. Hasta el fracaso hay que merecerlo. – Sigue leyendo –

Tu mejor CV es tu personalidad

Que nos pregunten ‘qué quieres ser de mayor’ y respondamos con una profesión dice mucho acerca de en qué nos hemos convertido. No se trata de una pregunta sobreentendida, sino de una sutil creencia de que somos lo que producimos.

Disponer de títulos académicos suele ser una decisión acertada y, en ocasiones, imprescindible. No obstante,  lo que realmente va a marcar la diferencia es tu forma de ser. Viajar, leer, escuchar, visitar centros culturales, conciertos, abrirse al amor, compartir con los amigos o ayudar a los demás puede resultar más enriquecedor que cualquier diploma y, sin embargo, es menos tenido en cuenta. Hay quien podría argumentar que todo  eso no es prioridad si buscas un trabajo –pues no se escribe  en el currículum-, pero la cara y los ojos no engañan: ya sea en un trabajo o en un bar, a las grandes personas todo el mundo las quiere cerca, – Sigue leyendo –

Escribir: ¿Para qué?

Escribir hace de nosotros un instante imprevisible. El escritor se pelea con uno mismo, se empuja al vacío y, mientras cae, se mira a los ojos disfrutando la caída. Escribir es tener el cómo y el dónde, y darle un sentido al qué. Es poner negro sobre blanco pasando por la escala de grises. Escribir: ¿para qué?

1.- Escribir para aprender.

El escritor vive del pretérito imperfecto, se imagina en el futuro condicional y habita en un presente nada simple. Enfrentarse al papel es un ejercicio de autocomplacencia, es reordenar la vida y pedirse perdón. Escribir es darle un nuevo sentido al pretérito pluscuamperfecto, es aprender a conjugar todos los tiempos del verbo poder.

2.- Escribir para inventar.

Escribir es ordenar mentiras, una tras otra, hasta convertirlas en una gran verdad. Y es que no hay nada más cierto que lo que nunca ha sucedido. Nuestra memoria, selectiva y egoísta, es capaz de olvidarse de nuestros propios recuerdos, pero siempre recuerda una buena mentira.

– Sigue leyendo –

Veintitodos

La decena de los 20 está llena de energía, de locuras, de experiencias, de besos, de alcohol y de orgullo. Pero también de miedos, incertidumbre, inseguridad y decepción. Seguramente sea la década en que ocurren más cosas y en la que conocemos al milímetro cada traviesa (¡qué nombre tan afortunado!) de la vía de una montaña rusa que no te devuelve al mismo sitio.

Estas son 29 de las lecciones que he aprendido hasta hoy, que cumplo 29:

(1) He aprendido que la única forma de disfrutar de las cosas es estar dispuesto a perderlas, que las armaduras te quitan golpes pero también caricias, que vivir con los brazos abiertos deja el camino igual de despejado al que te quiere partir la cara que al que te quiere dar un abrazo, y que no se puede optar a lo uno sin lo otro.

(2) He descubierto que hacen falta varios “no lo volveré a hacer” para no volverlo a hacer, (3) que la diferencia entre el número de errores y el número de disculpas se llama orgullo, (4) que las relaciones que más duran son aquellas en las que prefieres estar juntos a tener la razón (5) y que nunca es tarde para pedir perdón ni para dar las gracias a quien te cambió la vida. – Sigue leyendo –

Lo que el artista necesita

“No cuestiones su compromiso con la misión. No sirve de nada que le sugieras amablemente al artista que se busque un trabajo diario para llegar a fin de mes, o rendirse, o sentar la cabeza, o bajar el listón. El artista piensa en esto todos los días, y no necesita que le recuerdes que puede sacrificar su vida y su sueño por un empleo mejor para poder permitirse más lujos y cachivaches industrializados.

Cuando haya finalizado el trabajo, no cuestiones las tácticas, sobre todo si no te pregunta. El momento de devanarse los sesos para encontrar la mejor manera de interactuar con el mercado es mientras se está creando el arte, no cuando ha fracasado. Por otra parte, es perfectamente adecuado que le preguntes al artista si quiere hablar sobre cómo aumentar las probabilidades de que su público entienda mejor su arte. – Sigue leyendo –

Un año juntos

El universo de lo sencillo cumple un año. Desde que el 14 de enero de 2014 se inauguró la nueva plataforma (web, TwitterFacebook y después canal Youtube), no ha habido otra cosa que una colección de momentos inolvidables por los que hoy solo os puedo dar las GRACIAS.

Gracias por vuestro incondicional apoyo y por creer junto a mí que un mundo basado en la sencillez, la ilusión y el optimismo es mucho más valioso.

Durante este año, hemos crecido de una forma que podría parecer impensable antes de comenzar esta aventura. Y lo mejor es que solo es el principio. – Sigue leyendo –

La Luna Sound Replacement by Nathan Berla-Shulock from Nathan Berla-Shulock on Vimeo.

La profesión más hermosa del mundo

Cuando pensamos en dedicarnos a lo que nos gusta, seguramente nunca caemos en profesiones como esta: ¡Iluminador lunar y barredor de estrellas! Queda claro que lo mejor que podemos hacer con nuestro futuro es inventarlo, y, si la profesión que queremos no existe, siempre se puede crear.

Disney Pixar nos lleva con esta maravilla visual titulada La luna a un mundo en el que, por unos minutos, podemos subir con una escalera a la luna y amarrar allí con el ancla nuestra barca para darle la forma que queramos.

Se viene conmigo / Is coming with me from CorzoFilms on Vimeo.

Se viene conmigo

Crecer duele. Duele de una forma extraña, sin que sepas identificar el foco del dolor. Duele en forma de miedo, de chocarte con tu realidad, de descubrir que no eres quien creías, de verte más pequeño, de cambiar de opinión. Pero crecer es crecer.

La ilusión, la pasión y las ambiciones no siempre logran que desaparezca el miedo –demasiado pasado–, pero te permiten seguir a pesar de él. Los sueños son brebaje para valientes.

Irse es dejar muchas cosas, pero nunca tu esencia. Vive de forma que te duela marcharte.

Vídeo: Álvaro Santos y Jorge Dévora

Nuestro miedo más profundo

Esta escena de la película Coach Carter toma el poema de Marianne Williamson, también empleado por Nelson Mandela en su discurso de toma presidencial en 1994:

Nuestro miedo más profundo no es el de ser inapropiados.
 Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta.

Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?
Más bien, la pregunta es: ¿Quién eres tú para no serlo? Eres hijo del universo.
No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas
cerca de ti no se sientan inseguras. 

Nacemos para poner de manifiesto la gloria del universo
que está dentro de nosotros, como lo hacen los niños.
Has nacido para manifestar la gloria divina que existe en nuestro interior.

 No está solamente en algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.
Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso 
a otras personas para hacer lo mismo.
Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

Hedonismo Vs Felicidad

En los felices días del verano, una cigarra alegre aprovechaba el calor cantando y bailando, mientras la sufrida hormiga no descansaba, en la búsqueda de comida que llevar a su casa.

La cigarra se burlaba de la hormiga y le decía:
– ¿No es más bonito gozar de la vida con bellas canciones,
 como yo hago, que trabajar todo el día como haces tú?
La cigarra y la hormiga.

Hedonismo y felicidad. Más que dos conceptos diferentes, son dos actitudes ante la vida diferentes.  – Sigue leyendo –

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