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Nos vemos en abril

Queridos amigos,

Es momento de tomarnos un descanso. Tras un año 2015 realmente apasionante y repleto de grandes recompensas, llega la hora de cargar las pilas.

Gracias a todos vosotros, El universo de lo sencillo se ha convertido en una página referente en el ámbito del desarrollo personal. Todo un sueño inimaginable al comenzar este curso y solo hecho posible con vuestro cariño, apuesta y colaboración.

Pero esto no queda aquí. Hay que seguir.

Por este motivo, quiero pediros un pequeño ‘descanso’ de tres meses. Una pausa que no va a ser exactamente una pausa, o no al menos para mí. Como sabéis, una de las increíbles consecuencias de todo vuestro apoyo ha sido la firma con Penguin Random House (mayor grupo editorial del mundo) para escribir dos libros. El primero será el libro de El universo de lo sencillo, el cual verá la luz en mayo. Para ello, necesito algo de tiempo y foco para terminar de crear un libro que creo que será mágico. El libro que os merecéis.

Desde el comienzo de este proyecto he tenido claro que uno de los pilares básicos e irrenunciables era la apuesta por la calidad por encima de la cantidad (y las visitas). Por respeto a este principio (y por extensión a vosotros), considero que lo más acertado es hacer una pausa que me permita en 2016 ofreceros un libro y posteriores artículos en la web a la altura de vuestros gustos.

Si 2015 ha sido un sueño, se avecina un 2016 lleno de ilusión y auténticos retos. Cuento con vosotros para seguir creciendo juntos a la vuelta de esta pausa.

Hasta entonces, os deseo unas un inicio de año lleno de propósitos de crecimiento.

No dejéis nunca de apostar por vuestros sueños.

Nos vemos en abril.

Atentamente,

Pablo Arribas.

Lo que quieres o nada

Y sé feliz. Pero no por alguien. Tampoco por algo. Quizás con alguien.
Nada de eso; sé feliz porque, al fin y al cabo, es lo que mereces.
Loreto Sesma

No trates de encontrarlo en una discoteca. Tampoco en el trabajo o entre los amigos de tus amigos. Olvídate de Tinder, Meetic, Badoo o Match. Y, por supuesto, deja de esperar a que “se aclare” tu ex. El amor de tu vida no está en ninguno de esos sitios ni en ninguna de esas personas. El amor de tu vida eres tú.

Deberíamos nacer con un contrato que nos recordara que somos merecedores de lo mejor, y que cualquier decisión importante que tomemos, si va en contra de nuestro crecimiento, es indigna de nosotros. Todos merecemos que nos quieran y que nos traten con respeto, aunque siempre habrá quien no lo haga. Sobre eso, poco podemos hacer. Ahora bien, hay algo en lo que nadie podrá nunca interferir: nuestra elección de quién y qué nos rodeamos. Para quien quiere compartir viaje, hacerlo con una persona buena, valiente y que nos ame tal cual somos no es solo un regalo que disfrutar si te toca, ni tampoco es solo un derecho, es una obligación con uno mismo. – Sigue leyendo –

Educar desde el corazón

La gente normalmente olvida lo que dices y olvida lo que haces,
pero jamás olvida cómo le haces sentir.
Maya Angelou.

A la educación de hoy en día no le faltan más horas de matemáticas, ni de lengua, ni de geografía. A la educación de hoy  lo que le falta es alma. “La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza – decía Howard G. Hendricks – , sino de corazón a corazón”. Sin una orientación a la pasión, cualquier vocación educativa queda profundamente incompleta.

El crecimiento personal (y social) no es un lujo o un extra para algunas personas, es una necesidad fundamental del ser humano. Decía Wayne Dyer que la única diferencia entre una flor que está viva de una que está muerta es que la viva es la que está creciendo. Todo lo que no crece, de una u otra manera, muere. Por eso, quien te enseña a crecer, te enseña a vivir.

Caminar hacia un nuevo paradigma educativo necesita de unas nuevas directrices. El buen maestro ya no es (solo) aquel que enseña, es aquel que inspira y despierta en el alumno las ganas de crecer. Por eso, un maestro no es solamente aquel que imparte formación desde las aulas, sino toda aquella persona que, ya sea desde una película, una canción, un blog o el medio que sea, logra dibujar un escenario de tal belleza e ilusión que es capaz de producir un cambio a través de la acción. – Sigue leyendo –

El manifiesto de los valientes

1.- Tiene miedo.
Un valiente no es un súper hombre, es un valiente. Por eso, teme como todos, tiembla como todos y llora como todos. La diferencia con los cobardes está en que cuando teme, no se refugia bajo una manta, sino que sale de la cama y busca auxilio en la acción. Un valiente no cree en amilanarse como receta que conduzca a ningún lado, él cree en crecer. No necesita hacerlo todo bien o desenvolverse a la perfección en cualquier situación, porque cree en el aprendizaje y porque sabe que cualquier miedo se hace pequeñito cuando tú te haces grande.

2.- No necesita la aprobación de los demás.
A la gente le gusta opinar, juzgar y proyectar su vida y experiencias en ti. Esto ha ocurrido siempre y siempre ocurrirá. Habrá muchos que llamen fantasía o locura a lo que para ti es pasión, porque las mentes pequeñas creen que sus límites son los tuyos, que el camino que ellos tomaron fue el mejor y que lo demás es desviarse. Un valiente aprende a no dar más valor a lo que otros piensan que a lo que él cree, y aunque esto conlleva grandes momentos de soledad, si hay un lema que guía su destino es que los sueños no se negocian. – Sigue leyendo –

Yo aquí he venido a vivir

La felicidad no consiste en llenar nuestra
vida de años, sino los años de vida.
Jesús Sánchez Martos

Cuentan que cuando un antropólogo del Gobierno colonial belga llegó al Congo a principios del siglo XX y se encontró con una tribu de pigmeos, al ver en ellos unas personitas tan menudas, desnudas y alegres, les preguntó si se sentían hombres felices. Los pigmeos no supieron responder. La palabra felicidad no estaba en su vocabulario. No la necesitaban.

Pretender un consenso alrededor de la palabra felicidad es un imposible. Cada uno tiene su definición y ningún diccionario parece abarcarla. – Sigue leyendo –

Por la eternidad bien entendida

“Ahora nuestro mayor miedo en las relaciones con otras personas es que pensamos que el hecho de que nos preparen el desayuno es que ya te están pidiendo matrimonio. Y es entonces cuando te vas a las cinco de la mañana después de hacer el amor en vez de quedarte y disfrutar del momento”.

Siempre he tenido una teoría: tanto si estás soltero, como si estás en pareja, estate al 100%. No tiene sentido estar en un amanecer mirando al Oeste ni en un atardecer mirando al Este. Que donde estés, estés.

Vivimos bajo una oleada de cobardía. La mayoría de relaciones fracasa por la inoperancia de unos amantes que lejos de lanzarse con todo se rondan a medio gas. Bajo el nombre de la libertad escondemos nuestro miedo al compromiso. Siempre tenemos una excusa. Decimos “no, es que no quiero esto” o “es que prefiero aquello”, cuando en realidad lo que nos arde dentro es un “no me atrevo”.

Antes, cuando conocías a una persona que te gustaba, el miedo era a terminar, pero te arriesgabas; ahora, aunque encuentres a una persona que te encanta, el miedo es a empezar. Hemos pasado del miedo a la independencia al miedo a la dependencia, del miedo a estar solos al miedo a vivir acompañados, del miedo a morir al miedo a vivir. – Sigue leyendo –

La gente que triunfa

No todas las personas con éxito han tenido vidas logradas. Por desgracia para ellos.
No todas las personas con vidas logradas han sido exitosas. Por desgracia para nosotros.
Luis Huete.

Ya sé que lo sabemos. Que lo sabemos pero que no lo sabemos. Por eso, quiero recordarlo: el éxito no se mide en status, posesiones o reconocimiento, sino en esfuerzo, valentía y corazón. Sí, sí, ya sé que lo sabemos, pero si te digo que pienses en una persona de éxito, ¿en qué piensas? ¿En una persona sonriente y de ojos brillantes rodeada de amigos o en alguien de traje, corbata, cochazo y buena reputación? Que sí, que sí, que ya sé que lo sabemos, pero ¿cuánto de tu tiempo y dinero inviertes en ropa, coche, tecnología… y cuánto en mejorar como persona? Lo sabemos, pero no lo sabemos.

Así somos, capaces de llorar y gritar de emoción cuando vemos a nuestro ídolo meter un gol al máximo rival e incapaces de dar las gracias a una madre o un amigo que nos ama con devoción. Somos capaces de entregar muchas horas de nuestro tiempo a programas basura de marujas y pocos minutos a aquel colega con el que tantos buenos momentos disfrutamos ¿Y si estamos aplaudiendo a las personas equivocadas? ¿Y si estamos dando las mejores ovaciones a quienes no merecen tanto y guardamos silencio con las más bellas personas? – Sigue leyendo –

Déjate sorprender

“Pensaba follarte y luego pasar directamente a otra,
pero no ocurrió así”.
Desmontando a Harry (Woody Allen.)

Los grandes regalos no suelen tener hueco en nuestra casa. Tenerlo supondría haber estado viviendo con un gran vacío mientras llega. Es por esto que muchas veces rompen y obligan a reorganizarlo todo. Y es por eso que mucha gente los desecha, porque aceptarlo supondría un fuerte cambio de planes.

Las personas más especiales no van a aparecer en tu vida en una mañana soleada en la que todo está perfecto, quizás lo hagan en mitad de una noche de lluvia. Nunca es el momento perfecto para la tormenta perfecta. Nada es más difícil de encajar que dos vidas.

La salsa de la vida no son los sueños, ni las metas. Ni siquiera sus logros. La salsa de la vida son las sorpresas. Aunque parezca mentira, hay quien tiene sobre la mesa un regalo envuelto y no lo abre. “¿Para qué?… si no necesito nada”, “tendré que devolverlo…”, “no lo merezco”, etc. Pero los regalos no se merecen, se dan, se reciben y se abren… pero no se merecen. Muchas veces, de hecho, los regalos son injustos y caen en manos de quien solo merece carbón, pero precisamente por eso son regalos, porque son una nueva oportunidad para darle a nuestra vida un rumbo diferente. – Sigue leyendo –

Queridos padres:

Cuando mis hijos eran pequeños, solía jugar a un juego con ellos.
Le daba una ramita a cada uno y les decía: “rompedla”.
Podían hacerlo, era muy fácil. Luego les decía:
“atadlas todas juntas y tratad de romperlas”. No podían.
Entonces les decía:
“esas ramas juntas es la familia”.
Una historia verdadera.

Queridos padres,

Estoy bien. Sé que estáis preocupados y que, en el fondo, es algo incluido en la suerte de ser padres. Siempre habéis querido lo mejor para mí y buscado mi felicidad, y sé bien que todo cuanto habéis hecho ha nacido desde la mejor de las intenciones. Ahora, con la mejor de las mías, me gustaría pediros algo más

Quiero que me queráis como soy, que me apoyéis y que me acompañéis en mis decisiones. El mundo ya tiene demasiadas complicaciones como para luchar también contra vosotros. Os quiero a mi lado y de mi lado.

Sois el espejo en que me miro cada día y quiero ver en vosotros lo que vosotros queréis ver en mí. Quiero ver valentía, quiero ver felicidad, quiero ver amor. – Sigue leyendo –

Sin una condición

“Para llevar a cabo grandes empresas hay que vivir
convencidos no de que somos longevos,
sino de que somos inmortales”.
Henry John Kaiser.

“Por grande que sea una presa, un mínimo agujero, por la presión hidráulica, la acaba rompiendo”, se dice. Incluso los altos sueños pueden venirse abajo si los volvemos condicionales. Por pequeña que sea, una condición puede ser grieta suficiente para que todo se rompa.

Uno de los errores de nuestra cultura es pensar que solo lo posible vale la pena. Hemos puesto la atención únicamente en lo realizable, lo tangible, lo real y lo medible, y hemos dejado a un lado el valor de lo inalcanzable, de las utopías, las ilusiones y los sueños. “La gente se enorgullece de tener los pies en la tierra, de ser realista y sensata, y se burla de aquellos que están en las nubes”, escribe Ken Robinson. Vivir a expensas de que algo tenga un final feliz sería como decir “no vivas, ¡que vas a morir!”. Creo que no importa tanto que la película acabe bien si el desarrollo es un tostón. (Yo no pago palomitas por cinco minutos de final, sino por dos horas de emoción). – Sigue leyendo –

El día que decides conquistarte

No busquemos solemnes definiciones de la libertad.
Ella es sólo esto: responsabilidad.
George Bernard Shaw.

La única diferencia entre un vagón de primera y uno de turista es la comodidad con la que llegas a donde te llevan. Por mucho que cueste el billete, todos los vagones siguen a uno anterior, y el que no lo hace, sigue una vía. La auténtica manera de vivir un viaje en primera es elegir tu destino, tu vía y tu tren.

Somos punto de encuentro de muchas fuerzas (pasado, opiniones, deseos, miedos). Todas ellas, muy poderosas. En nuestra mano, en cambio, solo disponemos de una (aunque superior a las demás): la fuerza de voluntad. Si bien en número perdemos, podemos ganar por coraje y amor propio. – Sigue leyendo –

Cabeza, corazón y tripa

 “Ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio.
Contigo porque me matas, y sin ti porque me muero”.
Antonio Machado.

Existen tres formas de querer: con la cabeza, con el corazón y con la tripa. En la cabeza, querer se llama preferir; en el corazón, amar; y en la tripa, desear. O quieres con las tres, o estás destinado al caos.

El amor es un juego de equipo. De equipo con la otra persona y de equipo contigo mismo. O mejor, es un juego de equilibrio(s). Aunque parezca mentira, uno puede querer tener algo a largo plazo con una persona, enamorarse de otra y querer acostarse con otra. Piensa en una mudanza en la que cada uno da una orden diferente de cómo colocar o montar el mueble. ¿A quién obedeces? El desastre y la discusión están asegurados. Una apuesta de éxito necesita unanimidad. Solo cuando cabeza, corazón y tripa se alinean, la persona elegida es deseada y el amor disfrutado. Ni basta con desear, ni es suficiente con preferir, ni vale con amar. – Sigue leyendo –

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