La vida no es algo lineal y plano; la vida es una suma de etapas.
Pensemos en una partitura. Con el tiempo aprendes a no menospreciar ninguno de sus compases… Hay silencios, síncopas… Aprendes que existen etapas que, como las notas, son blancas o negras, que otras son fusas y otras difusas…

No sobra ningún compás en tu partitura.

Cuando te coma el miedo, la soledad, o cuando no sepas si llegaste allí huyendo o buscando, recuerda que en esta melodía existen tempos que son moderados, otros que son allegro y otros que lloran adagios…Tú sólo has de cerrar los ojos, dejarte llevar y seguir bailando…

Recuerda que, si quieres, en la canción de tu vida tú tomas la batuta, y que el miedo no existe si tú estás contigo y el metrónomo no es otro que tu corazón…