Sabemos que nuestra interpretación de las cosas es subjetiva. ¿Qué de lo que vemos o pensamos podríamos asegurar que es verdad y nada más que la verdad?
Nuestro entendimiento moldea el mundo condicionado por innumerables filtros (unos conscientes y otros inconscientes) hasta hacerlo propio.

Más que con verdades, funcionamos con creencias. Trabaja no porque sean ciertas, sino porque sean buenas y, sobre todo, porque sean tuyas.

Como ocurre con la palabra ‘nimio’, lo que para unos es ‘insignificante y sin importancia’, para otros puede ser ‘excesivo o exagerado’.

El consuelo de vivir sin certezas está en la oportunidad de crearnos la mejor de las fantasías. Como en el diccionario, podemos a cada momento elegir acepción. Siempre hay una que se usa más, pero eso no quiere decir nada. Elige bien.