Destacar está penalizado. ¿Quién se anima a mirar más allá cuando aprendemos que asomar la cabeza es la forma más posible de que nos la corten? ¿Quién quiere ser la excepción cuando ya se hizo la regla?

Existe una fuerza natural que nos empuja a permanecer compactos y homogéneos. Somos ese puzle social donde la irregularidad da lugar a vacíos, donde es más sencillo encajar una pieza ‘regular’ que una de lado ‘sobresaliente’. Paradójicamente, es en la facilidad y no en la dificultad donde este juego rompe-cabezas… Cabezas llenas de sueños, talento y potencial.
Pero a fin de cuentas, si en un puzle todas las piezas fueran iguales, no habría dibujo que valiera la pena.

A pesar del refrán, lo que en verdad tenemos interiorizado es que en la variedad está el disgusto. No gusta ni lo muy bueno ni lo muy malo, gusta lo igual. Y así pasa, que en un campo de flores ninguna quiere secar y en un campo seco ninguna quiere florecer.

De forma instintiva y natural, la diferencia es vista con sospecha. Desconfiamos de lo desconocido, de ‘lo que no es como yo’ o lo que ‘yo no conozco’. En ese temor está la pérdida. Padres que dicen a sus hijos qué camino seguir porque es el que conocen y ‘más seguro’, mil advertencias de peligro a quien quiere explorar, muchas maneras de decirte “no lo intentes” por parte de quienes no lo hicieron…

Y así pasa, que en un campo de flores ninguna quiere secar y en un campo seco ninguna quiere florecer.

Nosotros Vs Nosotros mismos: 

Vivimos en una batalla y, como siempre, es nuestra obligación buscar la paz. A un lado, el cálido principio de conexión e integración con el grupo. Necesitamos encajar porque hemos aprendido que juntos tenemos más opciones de sobrevivir. Al otro lado, ese impulso de singularidad y variedad por el que reclamamos nuestra independencia y especialidad.

Situación: Ser uno más Vs ser tu mismo.
Solución: Ser uno más que es uno mismo.

El entorno nos influye siempre, la diferencia está en si nos alimenta o nos consume, si nos anima a crecer o nos deja menguados, si aviva nuestro fuego o nos reduce a cenizas.

Todos tenemos desde que nacemos aspiraciones y junto a ello un gran potencial. Dejando a un lado lo imposible, lo lejos que llegamos depende de las cuerdas que nos atan.

A martillazos

Siempre me fascinó aquel juego de las salas recreativas en las que unos topillos asomaban la cabeza mientras tratabas de atizarles con un mazo. El waka-mole, que así se llama, está presente en muchos momentos de nuestra vida: ¿Cuántas manos no se levantaron en clase aún sabiendo la respuesta? ¿Cuántas malas palabras a quien quiso subir nota? ¿Cuántas cosas geniales no hacemos o decimos por el ‘qué dirán’?

Si la mirada de nuestro entorno no es sana, aparecen las envidias, recelos, críticas, presiones y malos consejos de quien erradamente ve como un enemigo al diferente. Peor aún, sin embargo, es cuando dejamos de hacer las cosas como mejor podemos por evitar esas reacciones. La lógica es clara: muerto lo bueno se acabó la envidia. Jamás.

La lógica es clara: muerto lo bueno se acabó la envidia. Jamás.

Del precio a pagar a la inversión de ser tú

La vida es un regalo inmenso donde sobrevivir es solo la mitad, el cinco en un examen. No sé vosotros, pero yo para un cinco ni me presento…
No te conformes con una media nota, aspira a la excelencia y sube la nota media. Es posible que algunos te desprecien – un cinco es la nota más alta cuando nadie saca más –. Sal de ahí ya.

¿Y si eres la oveja blanca en un rebaño negro?

No abandones tus sueños por ser uno más. No ocultes lo que te hace especial bajo un traje de camuflaje. No te apartes de esa luz que te alumbró solo a ti desde que naciste y te dijo que correrías grandes aventuras. Es duro salir de nuestra madriguera cuando sabes que si lo haces te atizan como a aquellos topos. Perder el grupo es lo más doloroso, más incluso que perdernos a nosotros mismos, pues preferimos casi cualquier mal antes que la soledad.

Reniega de la mediocridad y el conformismo. No siempre contarás con el apoyo. Habrá incluso quien te vea como un hereje y tus aspiraciones puedan ser entendidas como una traición en un círculo que te desafía con una mirada que calla pero amenaza con que “si te vas no vuelves”. A fin de cuentas, somos gente de gente, “animales asociados” que sienten que te pierden cuando quieres ir más lejos.

Si tu grupo mata tu singularidad, aniquila tus ilusiones o reduce tus capacidades, entonces no era tu grupo. Parte en paz.

Sé tú, sé único, raro si hace falta. Sé una excepción y serás excepcional.