Este post se resume en tres palabras: cuidado, amor y posibilidad.

Cuidado

Cuidado con lo que nos venden compramos.
Existe una herramienta muy utilizada en comunicación tan útil como tramposa que consiste en narrar la historia del éxito en sentido inverso. Se toma un personaje socialmente aceptado como un triunfador  y se cuentan sus pasos desde el final para convertirlo entonces en norma. Si ‘X’ ha triunfado haciendo ‘a’, ‘b’ y ‘c’, haz ‘a’, ‘b’ y ‘c’ y triunfarás.

Cuidado con el concepto de éxito. Lo sublime o la belleza no la crea el aplauso. La grandeza no la determina el valor de mercado. Todos sabemos que los más famosos no son los ‘mejores’, pero se ha equiparado bueno = famoso, y, desafortunadamente, se busca más la fama que la excelencia.

Éxito es, en resumidas cuentas, darlo todo por aquello que amas y que lo que amas sea noble, con independencia del reconocimiento.

Amor

Es fácil escribir una historia de lo ocurrido y darle linealidad, como si a un acontecimiento le siguiera otro por pura lógica (si te esfuerzas, lo consigues). Lo difícil es actuar desde el desconocimiento, desde el papel en blanco (si te esfuerzas, puede –y solo puede- que lo consigas).

La victoria es una consecuencia que no está en nuestra mano de algo que sí: el esfuerzo, el empeño y el corazón. Mientras vivamos en un entorno -mientras no vivamos solos- el resultado no dependerá únicamente de nosotros. No existen las garantías, solo las posibilidades.

Es ahí precisamente donde reside la valía. Hay que ser muy valiente para apostar por algo cuando no hay garantías, pero sobre todo hay que estar muy enamorado.

Hay que ser muy valiente para apostar por algo cuando no hay garantías, pero sobre todo hay que estar muy enamorado.

No trabajes por la victoria, eso es condicional, sino por amor incondicional (valga la redundancia). Haz lo que amas porque lo amas aún sabiendo que los resultados pueden no acompañarte. Y asusta, claro que asusta, pero la pasión es el antídoto ante el temor.

El miedo y la fantasía son dos formas diferentes de interpretar la incertidumbre. No saber qué ocurrirá puede asustarnos o abrirnos un mundo de posibilidades en el que todo puede ser. He aquí tu libro, tú decides si lo lees o lo escribes… Bueno sería que no te sobrase el bolígrafo.

La clave está en apostar desde la incondicionalidad. Hacerlo POR (amor) y no PARA (ganar).

 La diferencia entre ‘por’ y ‘para’ es que si lo haces ‘por’ nada te para.

Posibilidad 

Al no existir las garantías, el reto está en incrementar las posibilidades. La mayoría de nuestros objetivos en la vida no son un producto que se compra o se intercambia, sino de una rifa que te toca o no.

Muchos de nuestros grandes saltos y momentos se producen por factores que escapan a nuestro control. Es aquello de “estar en el lugar adecuado en el momento adecuado”, es suerte, es casualidad… llámese como se quiera, pero hace falta.

El mundo no se rige por la justicia, el mérito o la calidad. No son siempre los mejores cantantes los que llenan los estadios, ni los mejores escritores los que venden más libros. ¿Cuántos diamantes habrá bajo la tierra?

La rifa necesita del boleto como el boleto de la rifa. No pueden darse por separado. Nunca se podrán tener todos los boletos (si no, no sería rifa), pero sí trabajar por tener los más posibles y por estar en el mayor número de rifas.

Ser bueno (o incluso excelente) no asegura nada, pero sí aumenta nuestras opciones. Es posible que nadie te aplauda, que no reconozcan tu esfuerzo, que caiga sobre ti la injusticia, el demérito o la incomprensión. Si eso ocurre, es cuando con más fuerza debes empujar.

Trabaja con las posibilidades, mejora tus porcentajes, juega en todas las rifas, di sí a todo lo que puedas… porque un día saldrá tu número y más vale que lo hayas comprado. Puede no haber otro.