Para maximizar los talentos y sacar lo mejor de nosotros, cada uno necesita su entorno adecuado.
En un mundo que premia, idealiza y valora la extroversión, ¿qué hay de los que trabajan mejor solos? La cultura, como sistema de permisos, genera en nosotros comportamientos y decisiones que dependen del pensamiento grupal, obstruyendo en ocasiones el juicio individual.

La soledad es, no obstante, un ingrediente fundamental de la creatividad, el aire que da vida e inspira a muchos. Como si de grandes profetas de la historia se tratara, a veces es necesario un desierto para tener grandes momentos de revelación.