Una de las capacidades del líder es que no duda de aquellos que lidera.
La pasión por la causa es tan grande que siente que es capaz de hacer que otros amen lo que él ama.

Como un director de orquesta, puede que el líder no haga ningún ruido, pero tiene el poder de hacer a los demás poderosos, convirtiendo un instrumento musical en  una bella sinfonía mediante un proceso de transformación excepcional.

El éxito no lo mide la riqueza, la fama o el poder, sino “cuántos ojos brillan alrededor”.
No importa la tarea que sea, mira los ojos de los demás. Si brillan sabrás que lo estás logrando. Si no, pregúntate qué estás haciendo para que no brillen.