*(Debido a la petición de los autores y su insistente trabajo para inhabilitar su visionado online y gratuito, debemos conformarnos con un trailer. Pedimos disculpas.)

La búsqueda de nuestra felicidad nos lleva a veces al atajo de buscarla en nosotros mismos por medios que se asemejan más al hedonismo que a la propia felicidad. Esto constituye un despropósito, pues esta no se puede alcanzar sin recurrir a solidaridad, a la generosidad y al altruismo más puro.

Como decía Benjamin Zander, “la felicidad se mide en los ojos que brillan a tu alrededor”.

En este corto, ganador del Goya al ‘Mejor corto de animación’, nos muestra a través de la pureza de una niña –María– la virtud de dar como un fin en sí mismo, como fuente de bondad y plenitud personal.