Hay quien dirá “el calor es calor y punto”. Pero cualquiera sabe que el calor de una chimenea nunca lo da una estufa. 

Las (ya no tan) nuevas tecnologías han producido grandes avances en la conexión entre personas y la reducción de distancias. Pero el calor de un abrazo no lo da lo virtual.

La mejora no es tener más opciones sin más, sino saber elegir entre tanto cuanto haya. Si no sabemos distinguir el momento adecuado para utilizar nuestros dispositivos, la evolución será un retroceso, y el objetivo inicial un mal (d)efecto secundario.

Ni los más modernos aparatos pueden darnos el don de la ubicuidad. O estás aquí, o estás allí, pero nunca en los dos lados. Porque estar en un lugar no tiene tanto que ver con lo físico como en el sitio en que fijas plenamente tu atención.

El que aprende a estar por completo en un lugar le tiene mucho terreno ganado a la felicidad.

Genial guiño de Coca-Cola.