Desmaquilla esta vida “tuneada” y muéstrale quién hay detrás.

Exprime tus emociones, llévalas hasta el final. Atrévete a saltarte las normas, aunque sólo sea por una vez en tu vida. Siente esa adrenalina que secuestra tu conciencia y te permite hacer lo que “no se debe”. Vuelve a evocar recuerdos dormidos que te hicieron temblar, sacude las nubes de tus secretos y déjalos volar.

¡Vuelve!

Déjate llevar por esa canción de los ’80 que te hacía bailar sin pensar atrapado en una danza extravagante, sin parar de cantar, reír y llorar.
Ponte un escote irreverente, recorta tu falda un palmo más, desnuda tu hombro y seduce a la vida. Suéñate en voz alta y déjate llevar.

Dile a esa persona prohibida “ahora, te voy a besar”, corre el riesgo de que te rechace o no la veas más, porque solo el subidón brutal de la tonelada y media de química natural generada por tu atrevimiento te quitará diez años de encima, o porque tal vez te responda con un beso de esos que, aun dados en la boca, se te quedan en la piel.

Pilla a la vida desprevenida y que no sea al revés”.

Vivir es algo más que las alarmas del móvil acosándote con reuniones de trabajo, visitas al pediatra con tus hijos, avisos de notificaciones en las redes y un sin fin de distracciones más:

Vivir es respirar la polución de una ciudad llena de almas.
Vivir es correr cuando el semáforo está en ámbar.
Vivir es respirar el mar hasta que sientas en tu boca el sabor a sal.
Vivir es buscar un atajo para llegar antes a un sitio, perderte y compensar el retraso con una enorme sonrisa pintada de picardía y sinceridad.
Vivir es meter la pata hasta el fondo.
Vivir es errar.
Vivir es enamorarte de la persona equivocada y volver a amar mil veces más.

La vida es una oportunidad para mirarnos en el espejo y entender quiénes somos de verdad, sin filtros, con las certezas que escondemos por temor al “qué dirán”:

∙ Amas a tu jefa.
∙ Odias vivir en esa ciudad.
∙ Adoras cuando te mira.
∙ Te da miedo volar.
· Te gusta el porno, ¡y qué más da!

Cuando asumimos nuestras verdades somos más conscientes de nuestra vulnerabilidad y nuestros límites, pero también nos permitimos caminar más livianos y con mayor seguridad. No te atormentará saber si algún día podrás ser correspondido por tu jefa, sabes que tu vida está en esa ciudad. Seguirás a escondidas disfrutando de sus miradas robadas, y si vives sin coger aviones, ¡pues a ras!
Cuando te aceptas, la vida es mucho más atrevida, y tu esencia te hará brillar.

Vivir es correr cuando el semáforo está en ámbar”.

Vive con todas las consecuencias y sin dejar cuentas pendientes detrás.
No caigas en el desánimo de no ser quien quieres ser y cultiva hábitos que te ayuden a gustarte más.

Mantente fiel a ti mismo, conjúgate verbos prohibidos, siente la vida por dentro y, aquí afuera, se notará.

Dale al play y báilate la vida.

VíveTe, ÁmaTe, SuéñaTe. Sin más.

Escrito por Inés Torremocha
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